jueves, 5 de septiembre de 2013

La ducha de mi hostal no es una ducha normal, es de balneario.

Cuesta muchísimo más de lo que creía seguir el hilo de una historia e ir contando poco a poco lo que cada día pasa. Olvidas los detalles, incluso a veces la sucesión de las cosas, pero bueno, se supone que uno solo sea cuerda de lo que merece la pena.

El caso es que estoy comodísimo en el albergue con toda la gente que hay, pero solo por el día, las noches son un jodido suplicio...

Además del ruido que ya de por si es constante cada vez que andas, aunque sea de puntillas, por cualquier parte del edificio, hay que sumar al egipcio, a mi amigo el egipcio que yo no se muy bien como debe de funcionar su cabeza. Este personaje se tiene que levantar pronto todos los días ya que esta haciendo unas prácticas en un hospital muy lejano del centro, tiene que coger el barco y adentrarse en el Kadiköy profundo (el otro día me comento que estaba pensando en cambiarse de hotel, pero claro, ya ha pagado todo el mes...) que para que os hagáis una idea su hora y media no se la quita nadie. Bueno, ahora viene lo sorprendente, la habitación tiene dos pares de literas y en frente de los pies de las mismas cuatro taquillas, una para cada inquilino, bien pues el personaje se dedica a guardar el teléfono móvil en la taquilla con la alarma puesta. Yo aún no salgo de mi asombro, de veras. Pero el verdadero problema radica en que no se despierta con la alarma, una maldita canción de pop turco (si, aquí hacen música normal lo único que no la entiendes) que suena una y otra vez hasta que el pavo se levanta, bueno el primer día estuvo sonando a lo largo de una hora, incluso intente despertarle pero el pavo no se movía. Ya hoy ha sido distinto, según comenzaba a sonar la melodía (que diría que mela se de memoria pero sería mentira porque se pone una canción para cada día, muy apañado) me he bajado de mi litera y le he empezado a mover en plan de "tío, levanta, el teléfono" eso en un inglés muy de madrugada que desde luego si hubiese tenido que hablar en español y aunque hubiese dicho lo mismo, la otra persona habría entendido algo como "Tío, tu puto teléfono con esa mierda de música ya me esta dando por culo otra vez así que por favor levántate y déjame dormir en paz".

En fin, aparcando el tema de poder dormir en condiciones, las cosas aquí estos últimos dos días no han ido para nada mal. A la mañana siguiente de la quedada erasmus la verdad es que estaba derrotado y lo único que tenía por delante en el día era una casa que tenía que ver a la noche, como a las 9. La mañana se me paso sin más, la verdad es que el hecho de no estar descansado al 100% se nota, cuando normalmente debería de estar perdiendo el culo por salir a la ciudad y conocerla entera no puedo salir de la cama porque mi cuerpo me pide estar en horizontal. Bueno, al final si que saque un planecillo, tuve que ir a casa de Luis a coger la maleta grande, que menuda paliza me dió, y después de que Luis me explicara como llegar al sitio marché al puerto para marchar al otro lado.

Yo escuché las palabras de Luis, me dijo que tenía que coger el metro en Sishane y después cuando llegase a Taksim, cambiar de metro porque sigue en otra vía (es lo mismo que ocurre cuando vas a ronda de la comunicación en Madrid, tienes que cambiarte de vía y ya esta. La única diferencia es que aqui te lo avisan en turco). Bueno a pesar de estar avisado yo me quedé tranquilamente en mi asiento e hice un trayecto de ida y vuelta muy muy gracioso. Al final, después de ir corriendo de un lado a otro para llegar pronto a la cita me equivoqué en lo único que iba avisado... Así que después del trayecto Sishane-Taksim-Sishane-Taksim-Osmanbey... fui capaz de estar en el lugar y a la hora que habíamos hablado, cosa que por otro lado, el que espero que sea mi futuro casero, no hizo...

Yo llegue allí más o menos a menos cinco (habíamos quedado a en punto) y el tiempo comenzó a pasar... eran las nueve de la noche y yo no había cenado, tenía hambre. Aquí en Turquía hay unas galletas que se llaman Tuktu, o algo similar, bueno no tengo que decir que son mis nuevas mejores amigas, por el módico precio de 1,25 liras (0,46146 €) puedes rellenar tu vida con algo realmente dulce. Y además de comer un paquetillo de galletas (que luego complementaría con un durum) (volver gordo, si, pero con clase) me dio tiempo a presenciar una disputa entre dos comerciantes y, por otro lado, la de un matrimonio... Creo que son ese tipo de cosas que solo te fijas en ellas porque estas en el extranjero, no me imagino en España escribiendo acerca de como dos personas estuvieron discutiendo por una cacerola de mejillones, no definitivamente, no.

El tiempo seguía pasando, yo no sabía que hacer, así que ni corto ni perezoso, puse los cascos y me dediqué a leer el libro de Estambul. Bueno, finalmente Ibra ( el casero, Ibrahim) apareció y muy sorprendido de que aún estuviese allí esperando. Me dijo que lo sentía que no se acordaba que había quedado conmigo en la parada de metro y no en la casa, pero que como en el anuncio habitación había un número de teléfono el esperaba la llamada. Bueno después de una serie de risas y disculpas llegamos a la casa, y que os voy a decir sabéis de esto que queréis comprar algo, o que estás a la espera de encontrar un viaje barato y cuando lo veis pensáis que habéis nacido para ello? Bien pues el piso perfecto, viviría con dos turcos, una habitación más grande que la mía de Madrid, y muy barato... Se supone que ahora me avisará el casero para decirme si o no (si= fiesta, no=fiesta) ya que le interesaba a otra gente también y el tiene que decidir en plan juez. Yo creo que di una buena imagen, por mi parte esta todo hecho.

Así que nada, me tome un te con el, y me fui dando un paseo hasta el hostal (una horilla).

Ya al día siguiente las cosas pintaban muy bien, tenía un par de quedadas con la gente erasmus e iba a continuar la búsqueda de una casa, pero las cosas no fueron tan bonitas y perfectas, y la verdad que la lié un poco. El caso es que se ve, que si traes un móvil extranjero aquí, lo tienes que registrar en la comisaría, cosa que yo no sabía y que creía que tenía que hacer, así que quede en el Mc Donalds de la calle Istiklal ( Gran vía / Calle Libreros) para ir a la comisaria con otra gente. El problema es que donde ponía Istiklal, yo leí Taksim... Bueno un desastre, porque encima tampoco tenemos los números los unos de los otros así que nada, me quede sin hacer lo del teléfono móvil y me volví a casa en plan fail... pero la cosa no acabó ahí, sino que encima la francesa con la que había quedado para buscar piso me dijo que tampoco podía quedar el chico que nos iba a enseñar las casas así que nada...

Finalmente me acople a una quedada, en la que yo creía que iba a ver más gente, pero de la que finalmente solo fuimos participes la alemana, la francesa, una española y yo. Bueno, la quedada fue mucho menos tensa que la de hace tres días, esta vez eramos solo cuatro y la verdad que mucho más fácil comunicarse, no es lo mismo hablar delante de ocho que delante de tres. Así que la española tomo el mando del grupo y nos dijo que nos iba a llevar a un sitio que conocía... mentira, se perdió, nos perdió pero la verdad que acabamos en un sitio muy agradable. Era una terraza con pequeñas banquetas sobre la que había una especie de vid que cubría el cielo. Aquí en Estambul los gatos y perros son callejeros, así que creedme es muy agradable estar sentado tranquilamente y que se te acerca un gatito ( que no están nada sucios) y te pase entre las piernas sin que te des cuenta. Aunque esa parte de la fauna esta muy bien también tengo que decir que aquí los mosquitos son feroces y que las cucarachas son rojas y vuelan. Bueno después de tomar un par de cervezas, fuimos a cenar algo (durum si, que pasa? no me juzguéis vale, es difícil comer bien sin tener una cocina...) a un sitio de Istiklal (Gran vía / Calle Libreros) en el que yo ya me siento como en casa. La verdad es que si en cierto estoy pareciendo majo es gracias a las clases de cultura turca que Luis me dio hace unos días, solo se los números en turco y ayer era yo el que pedía las cosas... Bueno que risas, el hombre del restaurante se dio cuenta de mi situación. Yo tratando de pedir las cosas en turco, que tampoco es tan difícil, delante de ellas y el hombre echándome un cable en plan de si, si te entiendo cada cosa que me dices... Bueno todo el mundo ceno bien y no hubo quejas así que prueba superada.

En fin la francesa marchó y los restantes nos fuimos a un sitio, que por supuesto también me lo había enseñado Luis. El sitio no esta nada mal, la verdad lo único malo entre comillas que puedes encontrarte es la cantidad de parejas que hay dándose besitos y demostrando el amor que sienten entre ellos, pero eso solo en la parte de arriba, en la de abajo es más tranquilo todo. Mañana contaré el episodio del baño...

Bueno hoy me levanté con alarma, para tratar de hacer algo productivo, me he levantado, me he duchado (que la ducha de mi hostal no es una ducha normal, es de balneario, un poco de agua caliente, un poco de agua fría...) y fin de la productividad... Bueno aquí sigo escribiendo mi vida y sin encontrar un puto piso en condiciones.


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